Hablando de poesía, ¿cómo manifiestas esa salvación mencionada en tu escritura?
No sé si mi escritura manifiesta una salvación. Creo que no. Lo que sí digo
siempre es que el contacto con el arte es capaz de salvar nuestro espíritu, lo
hagamos a través de la música, la danza, la poesía o cualquier expresión
artística. En lo que creo es en el acto de escribir, en la posibilidad de
manifestar con una bandera estética lo que siento, lo que pienso y crear un
universo que también pueda servirle a quien lee.
¿Existen tiempos o procesos a
la hora de escribir?
En mi caso sí. Tal vez no cuento con los atributos de otros
poetas cuya palabra surge como una llamarada desde su nacimiento y se expone
firme ante los demás. En lo personal necesito verificar si todo lo que quise
expresar está dicho, si me representa, si la intención con que lo inicié perdura
al paso de los días. Creo en el proceso de escritura y en el descanso del poema.
¿Coexisten fragmentos que te hayan marcado? ¿Qué motivó ese despojo de la
palabra?
A lo primero, supongo que sí, como también, coexisten fragmentos en
nuestra vida que quedan grabados a fuego y luego persisten e insisten en la
memoria. A lo segundo digo: Uno no se da cuenta (al menos en mi caso) qué motiva
el irnos despojando de la palabra o sí, y lo vemos después, con el tiempo. Pero
obviamente hay una necesidad interior que sale a la luz, ya sea como una chispa
o una brasa candente; como una lluvia suave o con la intensidad de una catarata.
¿Lily Chavez es benévola?
Trato. Y más que benévola me considero conciliadora.
Aprendí mucho de mi madre y de la vida al respecto.
¿Cuáles fueron las
relaciones con los poetas de tu generación? ¿Qué podés rescatar?
Con los poetas
de mi generación muy bien. Y quiero resaltar a algunas de ellas que fueron mis
maestras e iniciadoras (Graciela Vallania, Tere Andruetto, Susana Cabuchi, Livia
Hidalgo). Tal vez de ellas aprendí a hacer y no deshacer; a valorar y no a
despotricar, y tanto más. Y así como valoro a los poetas de mi generación,
admiro también a los que van emergiendo, que surgen con una impronta renovadora
y atrevida que me encanta.
Hablando de pájaros, ¿de qué especie sos vos?
Sin
dudas pertenezco a la especie Troglodytes aedon, me siento muy identificada con
la curucucha, amanezco escuchando su canto, es un ave inquieta que tiene
características en las que siempre pienso: no vuela grandes distancias aunque
esté en peligro, le gusta quedarse en un lugar cuando lo elige.
Hay una parte
maternal que todos necesitamos de vos Lily. ¿Cómo te afecta esa necesidad del
otro?
Un amigo al que adoro (Daniel Quintana) una vez me hizo un regalo y puso
en la tarjeta: A la paridora de pájaros. Si bien no creo ser merecedora de
semejante elogio, lo sentí maravilloso. Si bien no paro pájaros, me gusta
descubrir y acoger a quienes están aprendiendo a volar o vuelan desde hace
tiempo y no se dejaron ver. Es ahí cuando me nace la parte maternal de la que
hablas y me siento una bendecida por recibir con la misma intensidad que doy.
¿Eres feminista?
Si. Creo en la igualdad de derechos y la equidad de género, por
ahí no me gustan los excesos al momento de promover una cultura feminista. Es
una lucha ardua, como tantas otras. Han pasado siglos desde las primeras
manifestaciones feministas y, sin embargo, el androcentrismo es una visión que
todavía se sostiene en muchísimos países.
¿Dónde se encuentra parada en este
momento Lily Chavez dentro de la literatura?
No sé si estoy parada en algún lado
dentro de la literatura, porque nunca me interesó tener un lugar. Siempre dije
que mi prioridad en el campo de la cultura era gestionar, difundir, hacer
espacio a los demás y esta ha sido hasta ahora mi meta. También dar talleres y
tratar de transmitir lo que sé y eso, les puedo asegurar, es lo que me hace más
feliz.
Cuando fuiste madre, ¿la poesía fue inspiración?
Todo lo contrario. Cuando
fui madre me alejé de la poesía para cuidar de mis hijos y por largo tiempo no
escribí nada hasta que me di cuenta que el agua y la poesía eran igual de
necesarias en mi vida.
¿Quién es Lily Chavez?
Fernando Bellino dijo un día en mi
programa de radio que la felicidad es una sumatoria de buenos momentos. Y creo
firmemente en eso. Por eso, siguiendo este concepto, puedo decir que Lily Chavez
fue y es una mujer feliz, con una familia conformada de hermosas personas y
padres que me enseñaron a manejarme con valores, honestidad y generosidad. El
resto son adornos, condimentos, cencerros para conformar la vida lo mejor que
podamos.
********************
Cristo
Sobre mí inclina su cabeza.
Particularmente sobre mí
como si supiera.
*
Las mañanas de lluvia
mi madre me leía Piel de Asno
me fascinaba aquel rey
que quería casarse con su hija
ahora que mis ojos crecieron
detesto a los que se creen reyes
y hacen nido en la cama de sus hijas
y amontonan basura en el fondo de sus sueños
y matan las luciérnagas que iluminan sus jardines
ahora que mis ojos crecieron
descreo del antídoto que libra del mal
del amén que se dice en las iglesias
de las palabras que arrojan desperdicios
en la lengua
ahora que mis ojos crecieron
veo las roturas
entiendo las polillas sobre la tela del amor.
+
El hombre quema la túnica de Dios
todos los días todo el tiempo
cree más en el poder de las armas
en el hervor (falso) de la sangre
en el abismo hecho de promesas
les ladra los pies a los santos
convierte en escombros el nombre de los que ama
vive de la desvergüenza
de lo sombrío
dice que el (verdadero) milagro es sobrevivir
a como dé lugar.
*
A los hijos
Quién se aleja de quién.
quienes los extraviados
en las calles del tiempo.
hijos
el llanto los nombra
ahora
cuando las caricias parecen condenadas
a ser aves de paso y las horas
viven de ficciones
ustedes, tan imperceptibles
a la intemperie final
y nosotros
procurando ser
menos frágiles
menos
sombra.
Acaso sea un ejercicio necesario repasar en voz
alta hijos nietos amigos parientes
Inés Legarreta
A veces los
afectos se acercan
a veces son
un alambrado que da al río
a veces un
sonido a demasiada distancia
y hay que
procurar un grito
que tome
fuerza
que no se
desarme
hacernos
columnas que sostengan
buscarle un
argumento
a las
visitas
a las fotos
a los
encuentros
los hijos
creen que los padres vivimos siempre bajo el sol
que las
sombras son escaleras invitadas
que nunca
nos alcanzará la muerte
cuesta
hacerlos mirar hacia la edad
hacia la
enfermedad
hacia el
amor cansado
y la alta
fiebre de la ternura
los nietos
piensan que tropezar y caer es sólo un juego
que la
espalda es el lomo de un animal de juguete
los amigos
andan por el hilo grueso del festejo
son parte de
un ajedrez al que suelen faltarle piezas
puentes
hechos con sogas sin tiempo
los
parientes
piedras que
ya se tiraron antes
que ya
saltamos alguna vez
gatos de la
fortuna que menean la mano desde lejos
preparo la
mesa pongo algunas sillas pocas
hay tiempos
en que prosperan
los
comensales de la ausencia.
Lily Chavez
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